El hombre habla en minúsculas y grita en mayúsculas

Tipografías, símbolos y colores estratégicamente distribuidos en carteles, paredes y hasta pisos para ordenar el paso de miles de personas que caminan apuradas hacia diferentes terminales, plataformas y puertas para embarcar su avión en tiempo y forma. Aeropuertos. Tal vez los lugares del mundo con mayor cantidad de señales por metro cuadrado. Fueron pensadas y diseñadas para que, como las migas de pan que Hansel le dejó a Gretel, tracen un sendero invisible hacia nuestro destino. Lo mismo ocurre en las calles y autopistas con las señales para ordenar el tránsito vehicular, el transporte público y a los peatones. Y también bajo tierra, en los subtes que se extienden cada vez más en las grandes ciudades y plazas, espacios públicos, hospitales, shoppings y cualquier otro espacio.

Hablamos de señalética urbana, el diseño de la información o, como se la llama en los países anglosajones, “Wayfinding Design”. El diseñador español especialista en la materia Dimas García Moreno lo define como “la creación y desarrollo de sistemas de información dirigidos a orientar y direccionar a las personas en entornos naturales, urbanos y arquitectónicos”. Se divide en cuatro grandes procesos: Orientación, Desición, Monitoreo y Destino.

¿Quiénes son esos héroes casi anónimos que están detrás del diseño de las señales urbanas que nos ayudan a orientarnos cada día? Su trabajo es fundamental porque cumple funciones sociales: regula la movilidad, la seguridad y la fluidez, ordena y permite usar y disfrutar los espacios creados por el hombre. En definitiva, logran que los ciudadanos podamos cumplir nuestros objetivos lo más fácil, confortable y rápido posible.

signsphere-0209-014

En 19831 el ingeniero Henry Beck diseñó el famoso mapa del Tube de Londres, tal vez el diseño urbano más influyente hasta la actualidad. La gran visión de Beck se debió a por lo menos dos decisiones: usó diferentes colores para cada línea e ignoró las distancias reales entre las estaciones para graficarlas en un esquema. Solo puso como referencia para los pasajeros el dibujo del río Támesis.

El diseño del espacio público urbano es una de las principales llaves para activar la vida de una ciudad y sus habitantes. Por eso es una tarea muy compleja. Las señales tienen que permitir “leer” los lugares, intuirlos y recorrerlos con la menor energía cognitiva posible. “Deben aparecer cuando las necesitamos y desaparecer cuando ya no son útiles”, escribió el argentino Ronald Shakespear, una eminencia mundial en el diseño urbano. Jurado en los mejores certámenes internacionales, desde el estudio que tiene hace medio siglo (y que hoy continúan sus hijos), Shakespear dirigió el proyecto Primer Plan Visual de Buenos Aires en 1971 y el rediseño del Subte de la misma ciudad. “Escuchar a la gente”, asegura que es la clave fundamental del diseño urbano.

El mapa del Subte de Nueva York y su señalética corresponde al modernista italiano Massimo Vignelli (fallecido el año pasado) quien eligió la simpleza de la tipografía helvética para toda la comunicación. En la “gran manzana” Michael Bierut diseñó en los ´90 un sistema de orientación para peatones que aún sigue vigente en algunos barrios. Pero la tecnología obliga a renovar los carteles y junto a el especialista en mapas T.Carrol y la empresa de orientación urbana City ID, Bierut renovará el diseño de los carteles. La clave, asegura, es indicar a dónde puede ir el peatón desde el punto en que está parado, si quiere caminar 10 minutos, 20 o 5. Hacer sugerencias. “Luego cada uno elige”, dice.

wayfinding2

Otro de los destacados en wayfinding es el diseñador industrial Lance Wyman, que nació en los Estados Unidos en 1937 pero emigró a México de jóven. Allí lideró el equipo que diseñó la imagen de los Juegos Olímpicos México 1968 pensadas para un público internacional y multilingüe, que pudiera entender la información sin importar su nivel cultural. Aquel trabajo aún se estudia en las principales escuelas de diseño. Después se encargó de la gráfica institucional del Metro en el DF, museos, universidades y la imagen del mundial de fútbol México `70.

Otro que le puso diseño a los Juegos Olímpicos de Munich de 1972 fue el alemán Otl Aicher. Son famosos sus pictogramas para cada disciplina deportiva.

El contexto donde serán leídas influye directamente en el diseño de las señales. Se tienen en cuenta las condiciones lumínicas del espacio, el clima, la circulación de las personas, el tipo de mensaje, etc. Fue en Inglaterra a fines de los ´50 donde, para mejorar la comprensión y legibilidad en las rutas y autopistas, el gobierno británico le encargó al diseñador sudafricano Jock Kinneir (1917-1974) que llevara adelante un ambicioso proyecto de señalización que ordenara el caos de tránsito producto del rápido aumento del parque automotor. Kinner, con la ayuda de su asistente Margaret Calvert, eligió escribir las señales con tipografía (la Akzidenz Grotesk) en minúscula. Las mayúsculas quedaron reservadas para señales imperativas, como el ya célebre cartel de STOP. Kinneir murió en 1994 pero su modelo de diseño lo trasciende. Hoy es el que se utiliza en casi todas las rutas del mundo. En un viejo reportaje dijo que “las señales de orientación y los nombres de las calles son tan vitales como una gota de aceite en un motor. Sin ella, todas las partes en movimiento se atascarían”.

manufaktura_wayfinding_01

El avance digital y el de las nuevas tecnologías como smartphones y tablets están modificando el diseño urbano a la velocidad de la luz. Pantallas inteligentes de LED con sensores de movimiento y temperatura que se conectan en red empiezan a reemplazar a los carteles fijos. Cada vez más personas (ciudadanos y turistas) se mueven por las ciudades con la ayuda de los mapas y los GPS de su celular. Uber y otros servicios de apps cambian el transporte público. Hay un nuevo mundo con grandes desafíos para los diseñadores, aquellos héroes casi anónimos que nos mejoran a cada minuto la calidad de vida.

Anuncios